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La importancia de los límites en la educación del perro (caso real)

yanko

La importancia de los límites en la educación del perro (caso real)

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Perro mestizo y de raza teckel

Como educador canino, me llegan muchos casos. Este caso me lo planteó una propietaria un tanto preocupada e impotente sobre la educación. Os paso el texto tal cual, respetando su privacidad, cambiando su nombre. 

Respondí en negrita cursiva, para que no crear confusión.


Hola buenas tardes, mi nombre es Ana, me pongo en contacto con vosotros pues tengo problemas en la educación con mis perros, bueno más bien con uno de ellos que es raza «ppp».

En todos los casos hay que recabar información para tener datos y poder sacar un diagnóstico certero, sin basarse en emociones, intuición o impulsos. En principio ambos perros están dentro del caso.

Tras mucho buscar alguien que me pudiera ayudar, en el veterinario donde llevo a mis perros me hablaron de vosotros y me dieron buenas referencias. 

Os cuento un poco mi situación, tengo dos perros, uno es American stanford llamado Yango (1 año y 3 meses) y otra mezcla de teckel con pinche llamado Keko (1 año).

Ambos están castrados y se llevan bien entre ellos, a veces tienen diferencias, pero bien.

Que estén castrados nos ayudará en el tema hormonal del cachorro y perro joven, pero, no nos garantiza nada, ya que el factor biológico puede influir en la forma de ser del perro. Debe ser un complemento a una educación basada en el afecto y disciplina, para que no se forme una personalidad agresiva.

Cuando hablamos de que tienen sus diferencias. ¿Te refieres a temas de jerarquía entre perros, por reclamar ante el otro la comida, el juego o el afecto de sus propietarios? La agresividad o violencia es progresiva, puede ser dirigida hacia perros o personas. ¿Quién es poco tolerante a la resistencia de la situación? Observa y corta esa chulería y todos los procesos de la agresividad para evitar que se instale en motivación hostil. Deja ver que no toleras ciertas formas actuar para conseguir las cosas, que existen normas y limites que se deben respetar en la convivencia.

Pero con Yango sigo teniendo muchos problemas, antes los sacaba juntos a la calle, ahora los tengo que sacar por turnos, porque Yango es insoportable con la correa tira muchísimo y no puedo con él, además empezó a increpar a otros perros, se lanza contra ellos y me da miedo no tener fuerza para aguantarle. 

En los casos en los que dentro de la convivencia existan varios perros, se suele observar que siempre existe un cabecilla y que el otro aprendió a dar riendas a sus emociones por modelamientos, en muchos casos corrigiendo a este, se soluciona gran porcentaje del caso. 

Por otro lado, trabaja los perros por separados ya que de lo contrario no solo no tienes control sobre los dos, si no, que se nos va mucha información de lo que está ocurriendo.

Enseña a Yango a caminar junto de la correa sin molestar con firmeza y comienza cortando los procesos de la agresividad, hazte de herramientas de control y educación como el bozal y recursos que generen en el perro la resistencia a sus impulsos, para que aprenda a gestionar sus emociones. Cuando comiences a cortar sus impulsos hazlo SIEMPRE no casi siempre…SIEMPRE.

A día de hoy aún no se si va bien con personas que no conozca ni con niños, pues gruñe y ladra y no sé qué hacer, si dejar que se acerque o no.

Cuando tratamos con un perro… ¡Jamás debe sentir nuestra inseguridad o indecisión! De lo contrario se dispararían los mecanismos de la agresividad. Coloca un bozal, que note tu entereza y tu capacidad de respuesta para imponer los límites y fomentar una disciplina.

Por otro lado, en casa es posesivo con nosotros, se te echa encima y no deja de empujarte y por mucho que le digas, insiste y si le regañas ya empieza a morder y gruñir, es demasiado bruto y hace daño, no se puede jugar con él, es imposible.

Te animo a que, junto con tu familia o pareja, montes un plan de educación dentro de casa al que llevar con firmeza y consistencia. Esto junto a los comandos de adiestramiento que nos haremos para controlar al perro socialmente, le ayudará a controlarse y madurar.

Por ejemplo, en casa; No subirse al sofá o cama, no entrar al baño o cocina, no ponerse de pie o morder los zapatos mientras caminamos, no molestar a las visitas…etc.

En la calle; No tirar de la correa, que venga cuando se le llame, que permanezca quieto ante otros perros, no moleste mientras hablamos, no tirarse a otros perros cuando pasan por su lado…etc.

Fomenta la resistencia necesaria a sus emociones de la vida cotidiana. En cada convivencia se rigen normas y limites diferentes. En estos casos la permisividad hará peligrar la vida del perro en esta sociedad.

Lo que se decida ser firme, no cedas y se disciplinado. Y si es necesario habitúa al bozal en la convivencia para que la autoridad y disciplina la sienta SIEMPRE.

Además, tiene ciertos miedos, al viento, las motos, las bicis, cuando pasa un coche se lanza contra el…

Aquí mezclas el miedo, con ser un perro impulsivo. Si tiene miedo al medio natural tranquila, la vida junto a su madurez lo habituará, no le quedará otra, solo trata de estar a su lado, no alertes ni alimentes el miedo con consuelos debilitantes. 

Y, por otro lado, me cuentas que se tira a morder a las motos, coches o bicicleta. Esto es llevado por su pobre resistencia a controlar sus impulsos, trabaja una llamada firme que lo haga pensar en consecuencias, que le enseñe a auto gestionar sus emociones. 

Keko tiene sus cosas también, pero al ser más pequeño se domina mejor.

Si lo piensas bien, uno de los motivos por los cual has llegado hasta aquí con Yango, es la falta de control sobre el perro debido a su peso y fuerza. Si Yango fuera de similar peso a Keko esta consulta no existiría.

Por otro lado, actúa con el mismo modelo educativo con Keko, con indiferencia de su estatura o peso.

Cuando los saco los llevo a un campo para que puedan correr y desfogar, no siempre es posible por el tiempo, pero si se puede lo llevamos.

Me parece bien que el perro disfrute en el campo con su compañero, pero, ¿nos garantiza una llamada firme cuando le llamemos? Necesitamos control, para que sienta los límites con indiferencia de la autonomía del disfrute del momento, para que suelto no haga lo que le venga en gana.

Me da una pena enorme, pues yo quiero que tengan una vida feliz y nosotros junto a ellos.

La pena no nos ayudará, inutilizará al perro. Céntrate en la educación con afecto y disciplina. Le ayudará a ser un perro feliz en la sociedad del humano. Actúa.

Necesito que aprendan, pero sobre todo Yango, que al pobre solo por ser la raza que es, nadie lo quiere ni se fían de él, yo ya no sé cómo actuar, me siento impotente…

Sigo pensando que primero hay que empezar por ti y tu confianza ante el perro. Un perro puede pertenecer al grupo de ppp pero, con control sobre él perro y una educación sólida que fomente auto control sobre el perro de forma consistente ¿dónde está el problema? Muévelo hazle ver el mundo al que llegó con sus normas y limites, terminará aceptando el ambiente.

Nada me haría más feliz poder ir a correr con él o ir a tomar un café a una cafetería tranquilamente, que puedan correr los niños a su alrededor y no tener que encerrarlos cuando venga visita. 

Si lo encierras nunca habrá un aprendizaje en el perro. Pon medios de control en el perro, imponte y educa cuando moleste a las visitas, sé consistente en su disciplina de educación, la vía más fácil y poco productiva para el perro es encerrarlo.

Como ya le enseñaste a andar junto sin tensión, llévatelo a correr y si molesta exígele que no moleste ante los estímulos externos, pero muévelo, en casa no aprenderá. Y si tienes que ir a tomar algo a alguna terraza pon medios de control sin es necesario y aplica recursos que generen auto control sobre el perro, de nuevo muévelo.

Cuando nos proponemos a cortar los procesos de la agresividad, esto es progresivo hay que ser PACIENTE Y CONSISTENTE. De lo contrario, ni todos los premios, ni todas las correcciones tendrán validez.

Muy agradecida por su atención, espero su respuesta.

Saludos, Ana. 

Pd: Os adjunto foto de Yango y Keko

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