Perro de Asistencia de Movilidad Reducida

Perro de Asistencia de Movilidad Reducida

A lo largo de los años trabajando como adiestrador de perros he podido ver todo tipo de perros. Nuestro compromiso con el perro de asistencia a la movilidad reducida, al igual que el perro de asistencia a la discapacidad visual, comienza con una rigurosa selección del perro, tomando como referencia el carácter predominante y social, seleccionando con el objetivo de asistir y auxiliar al usuario.

Al igual que el perro de asistencia a la discapacidad visual, van ganando un sitio en nuestra sociedad.

Estos perros a parte de lo que generan en sus usuarios gracias al lazo afectivo, (mejora de autoestima, aumento de motivación, más exposición a la sociedad, habilidades sociales…etc). Su formación es asistir permanentemente a las necesidades del usuario que tiene una movilidad limitada.

Es decir, estos perros no guían, pero, tienen una atención permanente al usuario, nos centramos en perros que miran mucho a la cara, para resolver cualquier situación donde su propietario lo necesite. Yo diría que son perros más dinámicos, pero, igual de predispuesto que el perro de asistencia a la discapacidad visual.

La socialización la trabajamos y estudiamos de forma minuciosa y comprometida en cualquier perro, sea cual sea la especialidad que se le forme, desde exposición a los sonidos ambientales, aglomeración de personas, variedad de animales, montar en coche…. Todas las situaciones que nos ayude a evitar miedos en un futuro, con la intención de formar un carácter en el perro sereno y resistente al entorno.

 

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perro de asistencia a la discapacidad visual atento a su usuario mientras caminan

Al igual que la fase de socialización, la obediencia también es motivo de estudio en cada perro y usuario, ya que ayudará a que esa persona con cierta limitación en su movilidad, tenga al perro en todo momento controlado, como poder atar al perro mientras permanece sentado, tumbarse para no molestar mientras permanece estático, ya que de lo contrario lo llevaría al arrastre, caminar junto a la silla sin tirar, ni cruzarse, (disuadir miedo a la silla), ya que de  lo contrario el miedo lo podría tumbar, el quieto durante la marcha. Es decir, el perro en el momento que observa la correa en el suelo, debe de quedarse inmóvil, de esta forma el usuario que permanece en silla de ruedas sienta el control sobre el perro, esto va muy unido a la importancia de la llamada firme, por la movilidad del usuario y para que en caso de peligrar el animal acuda rápidamente.

A la hora de educar a un cachorro, fomentamos desde pequeño mediante el juego que porten objetos en la boca, ya que estos perros suelen llevar genéticamente el instinto coger y transportar cosas con la boca.

En su formación nos centramos no sólo a que porte y nos traiga el objeto, sino, que lo entregue poniendo el objeto en el suelo sin tirarlo y señalando.

 

La boca de estos perros se debe de trabajar de forma meticulosa, ya que la presión mientras porta no es la misma que si debe de abrir una puerta o un cajón. El perro deberá aprender a emplear necesaria.

Los perros de asistencia a la movilidad reducida son  perros felices y muy estimulados desde pequeños, para que con el mismo juego consigamos realizar ejercicios interactivos que en un futuro formará parte de su trabajo, de ahí nuestro interés de reforzar constantemente que mire a la cara del usuario, o que simplemente lo busque donde se encuentre en casa.

El adiestramiento que realizamos siempre es en positivo, de esta forma fomentamos a que el perro siempre esté participativo.

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