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Bases para la educación del perro

Bases para la educación del perro

Primer plano perro podenco

Hoy vamos a hablar sobre la educación del perro y los cuatro pilares a tener en cuenta a la hora de montar un plan educativo en nuestros perros y como adiestrar un perro. Vamos a estudiar lo que les aporta cada uno de forma positiva o negativa. De este modo también nos servirá de guía cuando nos sintamos perdidos en la educación canina

Control –> Permisividad o nula disciplina–>Autonomía–> Hostilidad.

Como hemos visto, cada uno de estos enfoques educativos tiene su importancia en la convivencia con nuestros perros.

Empezaré a exponer el exceso de control en la educación del perro;

El control en sí como su nombre indica está muy bien para tener controlado al animal, bien cuando esté en casa, suelto, o cuando paseamos.

Pero, ¿qué es lo que ocurre si nos dedicamos a excedernos de control? Es decir, por todos lados donde miramos al perro estamos, ¡sshi! no toque ahí… ¡sshi! fuera de ahí… ¡sshi! ven aquí… ¡sshi! quieto, y así constantemente y durante todo el día donde quiera que lo veamos.

De este modo un perro excesivamente controlado acabará lleno de inseguridad y la tensión continua puede derivar a ansiedad, y a su vez crearemos un perro sin iniciativa debido a que constantemente lo cortamos con el control, llegando a volverse perros tensionados y retraídos en la convivencia y socialmente.

Luego está la permisividad o la nula disciplina en la educación del perro;

A la hora de la educación, el afecto en su momento está muy bien para crear vínculo y demás. Pero si nos excedemos en afecto y además sin normas, límites y sin control en la convivencia, estamos creando lo contrario a nuestras intenciones de educar a un perro.

Crearemos perros sensibles, blandos o poco resolutivos sin la oportunidad de que aprendan, con poco auto-control ya que todo fue valido y no hubo normas que fomentasen tal tolerancia a la frustración.

Son muchos los casos que terminarán en casos de agresividad o ansiedad cuando se quedan a solas, e incluso con todas las papeletas de acabar en personalidad dependiente. Ni que decir que esto no hará feliz a su perro.

La autonomía incontrolada;

Crear autonomía en los perros está muy bien porque formamos perros con iniciativa a actuar y con muchos aprendizajes, eso sí, buenos y malos ya que no existe un control que corrija la conducta indeseada. Irradian felicidad mientras corren a sus anchas, pero sin control todos son problemas, veamos;

Un perro con autonomía pero sin normas, carecerá de atención-percepción al entorno y hacia su propietario, y dado a que no hay control mientras corren a sus anchas puede conllevar a ser atropellado, darse a la fuga, montar el pollo con otros perros en el parque… etc.

También al carecer de normas puesto que solo ha tenido autonomía y poco control, pueden llegar a ser impulsivos con otros perros o con nosotros mismos cuando algún día pongamos limites hacia algo que tanto le guste.

Eliminemos hostilidad en la educación del perro;

Ni que decir que la hostilidad no nos aportará beneficios ningunos en la educación de nuestros perros. Las voces, la brusquedad, los golpes…etc. Solo nos llevará a tener perros tensos, asustados y bloqueados constantemente para evitar esa situación.

Con la hostilidad crearemos perros con poca iniciativa a actuar por el miedo, serán perros poco sociales y tendrán poca capacidad de pensar debido al bloqueo que genera la tensión.

E incluso he visto como perros han llegado a la mordida debido a tanta tensión y resentimiento de culpabilidad acumulo, viven en constante vigilia y cuando escuchan un golpe o movimiento brusco, sobresaltan tensionando todos los músculos. Son perros que irradian poca felicidad y muestran mucha tristeza.

Y bien, ¿Y dónde está el equilibrio entonces para la educación?

Control de forma correcta;

El perro debe recibir un control sano y equilibrado en base a su educación y convivencia (afecto-control). Es decir, controlamos al perro en la convivencia con sus normas y límites, según se haya pactado por todos los miembros de la convivencia. “No entre en las habitaciones, se suba al inmobiliario, rompa cosas…

Por ejemplo, otras formas de normas; Cuando paseamos controlamos al perro para que no tire, consiguiendo con ello que el paseo sea más placentero, o cuando destroza cosas mientras se encuentre a solas en casa, controlando y reduciendo la estancia a solas si el caso lo requiere. Esto es un control sano dentro de un plan educativo ya que todos tenemos normas dentro de una convivencia.

Afecto equilibrado;

Para nada te negare dar afecto a tu perro, es más es muy necesario para el desarrollo emocional de ambos, y para la convivencia en sí. Lo que yo estoy muy en contra es de dar afecto, pero sin existir un acuerdo en la convivencia y las normas, “unos no permitiendo siendo firme y constantes, mientras otros dan afecto al perro después de la bronca por otro”. No hay que mezclar las obligaciones que tiene como perro de compañía, con cuanto lo podemos llegar a querer.

Si lo pensamos bien, a nuestro sobrino, primo o hermanito pequeño lo podemos querer mucho y dar muchísimo afecto, pero no podemos dejar que vaya rompiendo cosas por la calle, tirar motos, escupir para hacer la gracia, etc. Ahí radica el equilibrio, en dar afecto, pero sin dejar de educar.

Autonomía controlada;

Está bien dar autonomía en nuestros perros siempre que exista un control. Es decir, como el ejemplo que he puesto anteriormente. Lo soltamos para que corra y se ejercite un poco, pero a la mínima coge y se larga.

¿Para qué quieres una autonomía así si a la primera de cambio estas dando voces y el perro ni se inmuta?

He visto maravillosos perros de especialidad trabajando en rescate o detectores de estupefacientes con muy buena autonomía, pero todos tienen algo en común… ”un control en su llamada”, todos levantan la cabeza y miran a sus guías.

Eso sí es disfrutar de la autonomía de un perro. Si trabajamos una buena llamada (control) estaremos creando perros, dinámicos, activos, felices y pensantes.

La hostilidad;

Ya dije anteriormente y merece ser repetida…”la hostilidad no tiene base educativa y debemos eliminarla de nuestros perros”, puesto que tenemos todas las papeletas de hacer un perro problemático y además perros infelices llenos de miedos, inseguridades, tensiones, etc

Como adiestrador de perros se me ha dado el caso de perros inseguros que tras una actuación de tirarse a morder, su propietario actuó de forma hostil por que según él era para imponerse ante él perro. Y he decir una cosa, “la agresividad no se combate con agresividad”. Y precisamente de este modo conseguiremos todo lo contrario en su terapia.

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