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¿Podría el confinamiento llevarle a un estado depresivo?

los estados depresivos en el perro deben de darse de forma permanente, uno de los síntomas es la desmotivación por lo que le rodea
confinamiento y depresión perros

¿Podría el confinamiento llevarle a un estado depresivo?

tristeza
Primer plano de un perrito mirando hacia arriba

Hoy hablaremos de la depresión en el perro y como puede afectarle.

Muchos propietarios me expresan su preocupación ante sus perros y la depresión. Esto se debe por la situación de no poder sacar sus perros al parque para que corran y gasten energía, incluso me expresan desde la angustia el miedo de que su perro acabe en depresión.

Ya en este blog he hablado sobre cuando se considera depresión en el perro y que factores se deben de dar para diagnosticarse.

Recordemos….

Consideramos la depresión como un trastorno en el perro, por lo tanto, lo hacemos cuando observamos que no permite al animal desarrollar con normalidad su vida familiar, social o su especialidad si la tuviera.

Es decir, son perros que están fuera de ajuste continuamente (desmotivado ante la vida) pierden el interés por la comida, el afecto, el juego…etc.

Para completar este diagnóstico se deben de dar los síntomas anteriormente mencionados y mantenidos de treinta a cuarenta días.

Para tranquilizar al propietario, decir que el confinamiento hará que el perro estreche el vínculo con la familia. No hay que olvidar que al igual que el humano el perro es un animal social y emocionalmente necesitan expresarse y tener contacto con nosotros.

Ya en artículos anteriores expuse ejercicios mentales en los que ayudarán al perro a reforzar el vínculo con él binomio, fomentando la atención y obligando al perro a concentrarse olfativa y mentalmente para resolver el hambre.

Otra cuestión es….

¿Refleja el perro con algún tipo de conducta permanecer tanto tiempo en casa y poco en el jardín corriendo a sus anchas?

Es cierto, que el perro al igual que su primogénito el lobo biológicamente no están hechos para permanecer inactivo en un lugar durante tanto tiempo, sería una forma de vida antinatural ya ellos la energía la gestionan y la emplean para cuándo deben de que salir a cazar en grupo.

Sí que pasan tiempos estáticos en estado de vigilia o entre duerme velas, con el objetivo de reservar energías para la caza.

Entonces, ¿estos días de confinamiento mi perro puede presentar alguna conducta por la falta de actividad de gasto de energía?

A nivel emocional pueden presentar conducta en aquellos perros que tengan baja tolerancia al aburrimiento, derivando desde movimientos estereotipado, hasta conductas impulsivas por la baja tolerancia a la frustración.

Que, en definitiva, tras estudiar estas dos variantes de mecanismos desencadenantes en el perro, solemos tratarlo de la misma forma.

Cortar de raíz todos los impulsos que provengan de una mala gestión de sus emociones. Es importante que tanto si el perro presenta una conducta leve como es perseguirse la cola, como si es una conducta por agresividad mal controlada, se debe tratar del mismo modo, cortando y educando.

Vamos a repasar las conductas más estudiadas en perro con baja tolerancia al aburrimiento o baja resistencia a la frustración.

Morder la cola; es una de las conductas que más se atienden en perro que canalizan su energía y aburrimiento en la persecución de la cola, llegando a ser un proceso que se va retroalimentando día a día, hasta llegar a la autolesión. Corta si lo pillas en tu presencia, no le rías la gracia, educa y déjale ver que no apruebas su comportamiento. Progresivamente el perro irá aprendiendo a tener la resistencia ante los impulsos de perseguir la cola.

Romper cosas; Esta conducta suele darse en perros que viven bajo una educación blanda y no se trabajó cierta resistencia sobre sus impulsos. A la mínima que lo dejas solo, no lo acepta se frustra y busca la vía de romper cosas, aunque también suele darse en nuestra presencia por la baja tolerancia al aburrimiento. Esto último, es muy dado en perros con sensibilidad blanda o cachorros. Si lo pillamos en nuestra presencia aprovechen para echar una buena bronca, de lo contrario, llevarlo al lugar del destrozo y señalar mientras se le riñe. Debe aprender a contenerse.

Irritable; Se vuelven caprichosos y tolerante ante en la convivencia y las normas que ya antes la realizaba. Es más, la siguen realizando, pero muchas veces se observa cierta protesta o tensión mientras está cediendo a la norma.

Excitable; La excitabilidad no solo se nota en su actividad impulsiva, también se suele expresar con gemidos, ladridos. Muchos de ellos son persistentes en traer su juguete preferido uno y otra vez. No descansan, están en constante vigilia con los movimientos de la familia.

Defecar en sofás o camas; Tras nuestros estudios sobre esta conducta en el perro de compañía, hemos observado que detrás existe una agresividad mal controlada por parte del animal. Es muy similar la frustración que siente el perro destructor, en cambio estos perros optan por esta vía de defecar en las camas o sofá en nuestra ausencia o incluso estando nosotros en casa, aprenden a aprovechar que bajamos la guardia con nuestro control hacia ellos.

Tanto si lo pillamos como si no, le llevamos al sitio sin restregar (para no fomentar la coprofagia) y le reñimos, para mostrarle que no aprobamos ese comportamiento.

Finalmente, la mayoría de estas conductas son corregidas con el degaste mental del perro, una educación firme junto a comandos en obediencia (junto, quieto, la llamada…etc.) que fomente resistencia a la frustración. Las normas y límites que imponemos en la convivencia también fomentan resistencia a la frustración.

Por último, en artículos anteriores expuse una serie de ejercicios mentales y de serie de ejercicios en obediencia que reforzarán el vínculo con él binomio, fomentando la atención y obligando al perro a concentrarse olfativa y mentalmente, ayudándonos de la resolución del hambre.

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