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Las fugas en el perro

escapadas

Las fugas en el perro

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Podenco tumbado en el suelo mientras permanece atento

Los casos de fugas suelen darse en perros con poco control, basados en una educación bajo la autonomía o la permisividad y con pobre resistencia sobre sus impulsos. 

Las fugas son muy adictivas por la sensación de libertad a sus instintos, suele ocurrir en perros con mucha afición a la caza. 

Aunque se está demostrando que el impulso de fugas y la adición que genera, se incrementa con más intensidad en el perro de compañía, por las escasas oportunidades de liberarse de todo límite rutinario y monótono, para dar riendas a sus instintos, volviéndose así adictos a la «sensación de libertad».

Los machos jóvenes o adultos suelen obcecarse con la conducta de fugarse, movidos por el instinto de procrear cuando existe alguna perrita en celo por la zona.

Los perros cuando están en plena fuga, no perciben el peligro movido por una excitación que los atolondran, sea cual sea el motivo de la fuga. Estos perros excitados por la libertad o por sus impulsos sexuales, no son pensantes debido a la nula percepción hacia el entorno.

Normalmente suelen volver a casa, se encargará de ello la dependencia natural creada sobre el perro. Eso sí, siempre que su vida se libre de los peligros que corre durante sus andadas.

Lo primero que se debe de hacer ante esta conducta es empezar por interiorizar en nosotros mismo, que no permitiremos la fuga «ni una vez más» y trabajar una llamada que corte la fuga, hasta crearle un hábito al animal.

Una nueva forma de vida, donde predomine el autocontrol y desaparezca el desasosiego continuo por las ganas de escaparse.

Hay que fomentar en el perro su capacidad de controlarse, de «sentir» y de «pensar» que le conviene.

Para ello la identificación hacia el perro tendrá un papel importante en estos casos, con la educación canina y disciplina que proporcionamos durante la convivencia, la resolución de sus necesidades y sus cuidado, eso nos permitirá exigir luego al perro. Sobre todo, sentirán la necesidad de volver a casa.

El perro debe de «sentir» que le conviene… Si las broncas y la tensión durante la convivencia o la sensación de agradar y recibir amor por parte de su dueño.

Sea cual sea el enfoque que se tome, tanto como si optamos por no soltar al perro, porque «no vamos a permitir» que se dé a la fuga ni una vez más, cómo si trabajamos una llamada para que acuda «siempre», asegurándonos así que vuelva a nosotros.

Se debe ser «consistente y firme». De lo contrario, la conducta persistirá en el tiempo.

Cada perro es diferente en su carácter, excitación, dureza o instintos de caza. Por lo tanto, los estímulos variarán, no quedando otra que aplicar el control sea cual sea el estímulo, la forma de ser del perro o su personalidad si ya está formada. No debe existir una fuga más.

Dos ejemplos de fugas;

Hay cazadores que me comentan que tras recoger un perrito y que después de un mes en sus perreras dando de comer todos los días, cuando salen a cazar a los cinco minutos se quitan del medio, teniendo que ir al día siguiente a buscar al perro.

Esto suele darse por un fuerte instinto de caza, por una pobre identificación y por falta de una llamada firme.

Cuando me consultan que su cachorro de entre seis meses o nueve se fuga….

La mayoría de los cachorros que se fugan son movidos por la curiosidad hacia los estímulos que perciben en su entorno, suelen estar ligados al rastro y por la ignorancia de los peligros existentes.

Hemos seguido a estos cachorros y hemos comprobado que cuando levantan la cabeza, ni ellos mismos saben cómo llegaron hasta ahí. Cuando son consciente de ellos y de los peligros, corren despavoridos hacia ningún lado. 

La llamada es un seguro de vida para cualquier perro, exista una especialidad asignada o no.

Suelo aconsejar desde muy pequeños que instauren en el perrito dos cosas.

  • Para evitar que el cachorro aprenda a fugarse no soltarlo, poner medias de control ya sea atado o con correas extensibles, pero, sin oportunidad de escape. El mejor aprendizaje es “prevenir” malos hábitos.
  • Desde muy pequeño reforzar la llamada “Aquí” mediante el refuerzo positivo o el juego, asegurándonos de que ponemos las herramientas necesarias para controlar y hacerlo llegar a nosotros.

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