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La conducta de alzada, hacia los frotamientos

Tanto en la conducta de alzada, como los frotamientos. El enfoque es el mismo. Si no permitimos que pongas las patas encima, la conducta difícilmente avanzará hacia los frotamientos

La conducta de alzada, hacia los frotamientos

alzada
Perro atento a su propietaria

Ya en este blog hemos tratado la conducta de alzada, como una de las conductas más molestas, tanto para los propietarios, como para sus visitas. 

Pinchar para leer artículo; La conducta de alzada.

La excitabilidad qué muestran con nuestra llegada a casa, o con las visitas. 

Todo son golpes, rasguño o ropa rota.

Con esta conducta, denotan la poca gestión sobre sus emociones al relacionarse con los demás. 

Aunque se suele dar en edades tempranas, también pueden darse en perros adultos,  y manifestarse por otros motivos. 

  • En cachorros llevados por su impulsos, y falta se madurez
  • En convivencias basadas en una educación blanda, y desordenada. 
  • En perros que viven en el jardín de casa, o en el campo. 

Estos últimos, el día que entran en casa, se les exige como si supieran cómo hacerlo.

A esta conducta se le añade la excitación que experimenta el perros jóven durante la edad crítica hormonal, en la transición hacia su madurez. 

Estos perros que como hemos dicho anteriormente, no son educados en la forma de relacionarse con los demás.

Pasan de echar las patas, a hacer la monta, o frotamiento en personas, otros perros, u objetos.

Aunque responden movidos por impulsos,  provocados por las hormonas predominantes sexuales (testosterona en machos, progesterona en hembras). 

El desencadenante de la conducta, es la educación desordenada qué ha recibido el perro en su vida diaria. 

Si se corta la conducta de echar las patas, SIEMPRE y TODOS, siendo firmes y consistentes, la conducta difícilmente avanzará hacia la monta, o el frotamiento.

SIN REÍR LA GRACIA, SOBRE TODO EN PERRITOS PEQUEÑOS

Cortando de raíz la conducta, y fomentando día a día, resistencia sobre sus impulsos. 

Si lo pensamos bien, al final todo quedará traducido en madurez para el perro, y disfrute durante la convivencia.

¿Cómo abordar estos casos?

Lo primero que debemos de dejar claro al perro que rechazamos esa conducta.

Impidiéndole disfrutar de lo que hace, o ignorar el estado excitable del perro.

Cabe recalcar, que siempre que queramos enseñar algo al perro, no solo necesitamos que entienda la acción. 

Ademas debemos de hacerle pensar que no compensa su comportamiento. 

Mostrando nuestra contundencia y consistencia:

  • Elevar la rodilla mientras decimos, NO.
  • Rechazar con la rodilla, y empujando hacia detrás mientras decimos, NO
  • Si el perro persiste en la conducta  por su dureza , podremos rechazar la conducta con el punto anterior, añadiendo un toque seco en la cara.

No desde el daño, ni el dolor, si no, desde la molestia.

Lo justo para impedir que disfrute de la conducta de alzada. 

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