Introduction

La ansiedad en el perro

El exceso de ansiedad no es heredada, el perro puede ser asustadizo hacia algo o en general, pero no nacer angustiado. Es un proceso de aprendizaje.

La ansiedad en el perro

ansiedad en el perro
Primer plano de un perro tumbado

Ya en este blog tratamos los conceptos del miedo, ansiedad y fobia en él perro.

Leer artículos relacionado con la ansiedad en el perro.

En este artículo adentraremos en porqué se da la ansiedad en el perro y como la manifiestan. 

Pero antes recordemos:

«La ansiedad es natural y forma parte de la supervivencia de cualquier especie.» 

  • Aumento del ritmo cardíaco 
  • Respiración agitada 
  • Tensión muscular 
  • Estado de vigilia..etc.

Imaginemos a un perro perdido que se encuentra en medio de la carretera, entre la velocidad y los sonidos de los coches.

Esa ansiedad que activa al perro en ese momento, posiblemente sea la que le impulse a moverse para salir de la calzada y así poder salvar su vida.

Al igual que en humanos, se considera que existe un trastorno por ansiedad, cuando no permite al perro hacer su vida familiar, social o desempeñar su especialidad si la tuviese.

Síntomas más frecuentes:

  • Exceso de salivación 
  • Respiración acelerada 
  • Inquietud, gemidos, aullidos 
  • Vómitos,  mareos, desmayos..etc.

Es decir, al final se instaura en el perro en una preocupación permanente. 

Muchos perros, mantienen su ansiedad en stand by, funcionando correctamente en cualquier área de su vida diaria, a excepción de la situación qué activó la ansiedad.

El trastorno por ansiedad en el perro, al igual que la agresividad, no es heredada. Es decir, su forma de ser puede ser asustadiza, pero no nacen angustiados.

Es un proceso gradual a través de las experiencias vivenciales y los aprendizajes que se van dando en el perro.

En la mayoría de los casos en perros que alguna vez ha manifestado un episodio angustiante, en la actualidad lo hace en una situación que no tiene nada que ver con la que desencadenó inicialmente la angustia. 

Esto es debido a qué los miedos van tomando forma a lo largo del tiempo y de las experiencias diarias del perro.

En muchos casos cuando el perro ha experimentado un ataque puntual de pánico, para qué la ansiedad no avance y coja forma, es necesario apoyarse de los inhibidores selectivos de receptación de serotonina, para estabilizar al perro.

Normalmente cuando se manifiesta la ansiedad en aquellos perros que viven en tensión durante un tiempo prolongando.

Es al final la ansiedad la que se manifiesta de forma explosiva, como vía de salida de la situación (supervivencia). 

El perro en el momento que vivencia esa ansiedad exagerada no es pensante. 

Por lo que como hemos dicho anteriormente, generalmente malinterpretan el desencadenante de la ansiedad, con lo que está ocurriendo en ese momento en su entorno. 

Detrás de estos casos, existe una ansiedad generaliza, ansiedad por separación, 
pudiendo en el peor de los casos instaurarse en una personalidad dependiente. 

Dos de los desencadenantes de la ansiedad más frecuentes: Una educación blanda o una educación severa.

En ambos casos, el perro carece de iniciativa, y coraje de hacerse cargos de si mismo, delegando el papel a terceros.

El perro blando la imposición de normas y límites le hará centrarse ante los miedos generalizados que aún no han tomado forma. 

Es por ello, que tras una educación blanda o permisiva  no lleva al perro a endurecerse. 

Uno de los pilares junto a una buena socialización, es ir endureciendo al perro en el camino hacia la independencia emocional. 

Eso se dará a través de una educación comprometida y responsable lo que lleva al perro a hacerse cargo de si mismo, y vivir sin miedos, ni preocupaciones.

Llenando su día a día de los aprendizajes que le permite la ausencia de miedo, y los bloqueos llevados por al angustia. 

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