Introduction

Excitabilidad o ladridos excesivos. ¿Que les une?.

La excitabilidad excesiva o los excesos de ladridos, son una forma de falta de autocontrol, se llegan a expresarse casi de forma similar. Observando bien las conductas y estudiando bien los datos que se aportan, se desecha toda intuiciones que llevan a confundir.

Excitabilidad o ladridos excesivos. ¿Que les une?.

Perros de trineos .

La excitabilidad o los ladridos excesivos en el perro, realmente, ¿que les une?. Hay perros, que al igual que existen personas que hablan y hablan, para desahogar sus preocupaciones o como medio de la necesidad de comunicarse, suelen emplear los excesos de ladridos o los gemidos como medio de expresión.

Normalmente detrás de estos perros existen propietarios que no ejercen un control firme, ni emplean el suficiente impacto educativo que les obligue a controlarse ante los estímulos que les motiva.

Son perros que están ante una educación desordenada, poco implicada o con poca consistencia.

Con estos casos se suele ir a ciegas, probando cosas. No se diagnostica, ni se corta de raíz el asunto.

Se quedan en eso….Vueltas y vueltas, movidos por intuiciones, sin datos certeros.

Se centran en ejercicios de adiestramiento que ejercen autocontrol, pero no trabajan ante LA EMOCIÓN que genera la SITUACIÓN.

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Por lo tanto, no se está trabajando sobre el desarrollo emocional que necesita el perro en las diferentes área de su vida cotidiana.

¿Como sabemos si estamos ante un exceso de ladridos o excitabilidad excesiva?

Estos ladridos se diferencia por su tonalidad. Siendo ladridos muy finos, suelen ser renuentes y muy molestos.

Si nos paramos a oírles, parecen como si tratasen de decirnos algo. Les faltan hablar.

Detrás de cada ladrido o de cada gemido, existe una emoción, ya sea por alegría, frustración, angustia… etc.

Es normal como medio de comunicación.

La excitabilidad es una característica del perro, » la excesiva excitabilidad» es llevada por la falta de una educación firme. Perros que no tienen una rutina consistente y sólida en límites.

La falta de energía física y mental no les permite poder gestionar sus emociones.

  • Inquietud.
  • Ladridos, gemidos.
  • Impulsos.
  • Agresividad.

Por otro lado…

Los ladridos son una forma de comunicación del perro. «Los excesos de ladridos» es una falta de autocontrol en si mismo, que si no se corta, se instaura progresivamente en ladridos renuentes.

Un trastorno en el perro, que ladra de forma recurrente y disfruta como aquel que canta. Solo cesa de ladrar para coger aire y reanudar los ladridos.

  • Excesos de ladridos, gemidos.
  • Ladridos renuentes.

En el caso de los excesos de ladridos, no tiene porqué producir una activación en el perro, ni la falta de autocontrol siempre tiene que ir ligada a los procesos de la agresividad. Este es un caso de ellos.

Ya el perro con los ladridos excesivos está manifestando la falta de autocontrol, resolviendo y expresando su frustración o angustia, con cada ladrido.

Ya se trate de un perro que presente una excitabilidad o ladridos excesivos, no hay que dejarse marear y enfocarlo de raíz.

Cortando esas alargadas e ir desarrollando autocontrol en el perro.

El propietario cuando expone el caso, se suele excusar con el comportamiento y el autocontrol del perro durante la convivencia, sin los estímulos que les motiva a actuar.

Cuando la conducta se manifiesta cuando esa comunicación se expresa compulsivamente. Bien, ante la anticipación de una situación gratificante o durante la actividad.

-Ante los preparativos para salir a pasear.
-Durante los viajes en coche.
-Ante las visitas en casa.
-Si durante el paseo nos dijimos a una zona de occio, su parque preferido, la playa o el campo …etc.

-Perros de trineos a la espera de la salida… etc

También ante un episodio que le provoca frustración;

  • Al ver otros perros o gatos, pájaros…etc.
  • Si nos sentamos en una terraza o nos paramos a hablar con alguien.
  • Ante el movimiento de patines, motos, bicicletas…etc.

En ambas situaciones, existe una falta de autocontrol en el perro. Hablamos de un ladrido compulsivo, como aquel que habla y habla y toca, sin ser consciente de ello.

Termina por agobiarte y consiguiendo perder la paciencia y la atención sobre lo que tratan de comunicarte.

No hay que dejarse marear. La excitabilidad activa al perro continuamente «por su forma de ser excitable» y los ladridos excesivos no tienen porqué activar al perro, se «expresa» ante ciertos momentos específicos.

Tratarlos por igual corta la conducta y EDUCA con disciplina y constancia.

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