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Como influye el estrés, las prisas en perro

tensión

Como influye el estrés, las prisas en perro

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Perro durmiendo junto a un niño

Cuando tratamos con el perro nuestro estado es algo que influye en su forma de actuar y qué debemos de tener muy en cuenta. Hablaremos del desarrollo del perro.

Para un buen desarrollo del perro hemos de ver la forma en la que nos dirigimos a ellos o como no movemos. Esto, será determinante en momentos críticos como son la excitabilidad, agresividad, inseguridad, timidez, miedos…etc. Ya que puede confundir al animal e incluso existir un aprendizaje alimentado por nuestros estados y de ahí dar la cara en conducta indeseadas por modelamientos.

Que el perro derive en excitabilidad excesiva es algo que tenemos que tomar muy en serio, ya que su impulsividad puede dar el salto a procesos hacia la motivación hostil. Esto es un mal desarrollo del perro.

Se ha observado en perros excitables que viven en una convivencia con tensión continua, que son contagiados por el mismo ambiente y que estos al cambiar de entorno se vuelven más tranquilos, más receptores, tolerando mejor sus impulsos y el entorno.

Estos perros sorprenden cuando ingresan en residencias. En la ausencia de sus propietarios son perros totalmente llenos de paz, parecen cambiados debido a la tranquilidad del ambiente, del orden en las pautas de su vida rutinaria, comidas, recreos, ejercicios, socialización, etc. 

Existen casos en los que conviven con un perro muy excitado y con mucha intensidad con el juego, siempre pendiente y con la pelota en la boca, su gemido e inquietud es constante y agobiante.

Estos perros que ya de por si son excitables se le añade un componente del juego de los niños y el perro en la convivencia.

¿Qué consiguen con esto?

Se está alimentando un estado de excitación dentro en la convivencia que no interesa en su educación y al final el que paga el plato roto es el perro. Este es uno de los casos más comunes que me suelo encontrar.

Esta el caso que me solicitan asesoramiento para poder controlar a su perro mediante ejercicios de adiestramiento, porque según me cuentan su cachorro muy nervioso y empieza a coger fuerza, llevándolo casi a por los suelos.

Tras hacer un riguroso y constante trabajo durante un mes, al pasar la correa a su propietario para explicar cómo se debe actuar con el perro, descubres que no es consciente de que es él quien con sus prisas y el estrés hizo que el perro entrara en su misma dinámica.

Incluso en el exceso de control se trasmite mucha excitabilidad, debido a la tensión permanente. Muchos controlan y controlan, sin llegar a buen puerto alterando más al animal, en una de esas se lleva una bocanada llevado por sus impulsos y la falta de percepción del entorno, ya que no son pesantes y carecen de toda resistencia al autocontrol.

Son muchas la veces que tengo que hacerme con grabaciones o imitaciones para que el propietario entre en razón.

Lo mismo ocurre con los miedos, he sido testigo de cómo propietarios por hacer un bien suelen empeorar la situación. 

Por ejemplo, cuando su perro tiene inseguridad o una fijación de perseguir las motos, ellos desde la ignorancia suelen actuar automáticamente. Lo hacen dirigiéndose al perro para decirles, “tranquilo amigo no pasa nada y lo acompañan de unas caricias” o sobre protegen tensionando la correa hacia detrás.

¡ERROR! Precisamente están trasmitiendo lo contrario a sus intenciones de tranquilizar. El perro queda alertado de que algo está pasando y su desarrollo será negativo.

Por eso, suelo ser muy precavido y observar mucho antes, ¿en qué estado se encuentra el perro? Y claro, ¿en qué estado nos encontramos nosotros? O ¿Que está pasando? ¿Por qué? Cualquiera que sea la situación en la que nos encontremos con el perro, bien en un parque, en casa, en una terraza tomando algo, en una exposición canina, etc. 

Mientras más tranquilo permanezcamos más claro le quedará al perro. No olvidemos que, a más alteración, se reduce la percepción hacia el entorno y la atención hacia nosotros. No entremos en una dinámica que no nos interesa y que no ayuda en los aprendizajes del perro.

Como adiestrador de perros suelo aconsejar cuando se observe un comportamiento dudoso del perro, no tocar, no hablar, o premiar. Solo “estar” y como mucho actuar de forma arbitraria para corregir actitudes hostiles del perro y aplicar educación al perro. 

Pero sobre todo si hablamos de los casos de agresividad, tomemos medidas de seguridad si es necesario. Así nos podremos enfocar en el caso y trasmitir más tranquilidad sobre él. Recordad; no nos anticipemos movidos por la tensión sin que actúe el perro, de esta forma no existiría aprendizaje ni logramos hacer que piense en consecuencias.

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