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El exceso de protección (la protensión)

perro austado

El exceso de protección (la protensión)

perro austado
Perro raza teckel encima de un sillón mirando hacia arriba

La protensión va muy hilado a la dependencia, en muchos casos se suele confundir. El exceso de protección carga al perro de ansiedad, inseguridad, miedos. No terminan de adaptarse, no toleran el medio.

Hacer perros blandos, tiranos, con pobre resistencia al autocontrol, movidos constantemente por sus impulsos, viven siempre irritables y atemorizados.

Son perros que siempre le cortaron la iniciativa, aprendieron que a la mínima resolución hay que recular mostrando comportamientos regresivos para conseguir las cosas y le saquen las castañas del fuego. No son capaces de hacerse cargo de su propia vida, ni de resolver las cosas más simples como, comer, beber, hacer sus necesidades, relacionarse con otros perros, etc.

De una forma u otra necesitará a su propietario para solucionarlo, mirarán hacia detrás siempre.

Compartir este caso servirá para tomemos conciencia de la importancia de trabajar de forma progresiva el camino hacia la independencia desde pequeños, enseñándoles a responsabilizarse de su propia vida, de la gestión de sus emociones y a tolerar la disciplina diaria.

Esta forma haremos perros felices, donde la tensión lo dejará aprender del entorno al que llegó. Vivirá más en paz consigo mismo y el mundo que le rodea.


Este caso que llegó a mi residencia. Se trataba de una perrita mestiza de apenas sietes kilos y con un año de edad. Cuando fui a recogerla al domicilio ya la encontré metida en un trasportín.

Fue cuando llegué a las instalaciones y en su habitáculo al abrir aquel trasportín, cuando vi salir una perra un tanto asustada ladeando y tensa, lo solía ver dentro de lo normal ya que se trataría de la novedad de la situación y del lugar.

Pero ya por la tarde, cuando tocaba sacarla para pasear y hacer sus necesidades, al entrar en su habitáculo aún se apreciaba tensión en su cuerpo, mirada asustada, rabo entre piernas y seguía ladeando, pero en ningún momento existían gruñidos, ni ladridos. Pensé que necesitaría su tiempo para que confiase en mí.

Cogí su cadena de forma amigable y le hable muy suave para poder atarla, su reacción fue morderme la mano. Pasaban los días y aún seguía con tensión, tenía que atarla con precaución y con lazo ya que el miedo le impulsaba a morder.

¿A qué era debido esa agresividad?

Para ir cogiendo datos, aproveché que estaba interna en la residencia para presentar a cada cliente que llegaba a recoger su perro de vuelta de las vacaciones. Y los resultados eran los mismos, tensión, amenaza con los belfos levantados y ataque si se acercaban mucho.

Estaba claro, esta perra no tenía una socialización sólida y aquí no terminaba todo. En mis instalaciones siempre suelo tener perros muy equilibrados, tanto con humanos como con otros perros.

Decidí presentar uno a uno y los resultados fueron huidas y mucha tensión.

¡¡Tenía delante una perra que vivía en constante tensión y vigilia!! no era feliz.

El caso me llamó la atención y decidí estudiar qué plan educativo tenían montado en casa. Y cuando indagué un poco sobre el núcleo familiar, entendí de donde procedía el problema.

Cuatro miembros de la familia, un niño de doce años, una niña de unos nueve años y el matrimonio.

Para empezar no había un acuerdo educativo, ni siquiera para sacar la perra a pasear o hacer sus necesidades. Es más, ¡HABÍA DÍAS QUE NI SALÍA! por que utilizaban un empapador que hoy día existe en el mercado.

Luego, la menor del matrimonio siempre acostumbraba a llevar a la perra en brazos por la calle, y no solía ponerla en el suelo porque según ella su perra lo pasaba muy mal cuando se relacionaban con los demás perros.

A parte de una escasa socialización, tenían montado todo un exceso de protección dentro de la familia, y además alimentando diariamente la dependencia en el perro en la convivencia.

Un perro con una protección y educación así en el momento que sale de su zona de confort (su casa) vive atemorizado, lleno de tensiones y de miedos, donde la salida a todos los conflictos será morder.

Estas son las consecuencias de un plan de educación temprana mal montado. En este caso estamos hablando de una perrita de poco peso que se puede controlar y manejar bien, pero imagínense un perro que triplique su peso con el mismo problema.

Por eso, es tan importante invertir en las etapas criticas del cachorro y no darle una sobre-protección a la hora de educar a un cachorro . En definitiva, tratemos de hacer perros felices.

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