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Actividad con el perro: Enclaustramiento y ejercicios mentales

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Actividad con el perro: Enclaustramiento y ejercicios mentales

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Perro border collie con juguete en la boca

Actividad con el perro: Enclaustramiento y ejercicios mentales. Son muchos los que me piden consejos en estos días en los que no pueden sacar sus perros para que realicen actividades que les ayude a liberar la energía acumulada.

Todo aquel que haya seguido mi blog sabrá que no soy muy partidario de abusar del tiro de la pelota o el palo como ejercicio físico, ya que en aquellos perros que presentan dificultad para auto controlar sus impulsos, lo tensionará aún más y con ello la conducta se irá retroalimentando cada vez más.

Estos se van volviendo cada vez más impulsivos ante su frustración, ya que no son pensantes por lo falta de auto control y atención ante el entorno debido a la posesión y obsesión que presenta ante él juguete.

Si observamos bien al perro tras una actividad continúa tirando la pelota o el palo, veremos cómo las patas delanteras tiemblan o cómo reaccionan de forma desproporcionada ante cualquier estimulo sonoro o movimiento. Estamos ante un cuerpo tensionado.

Es por ello, que os voy a dar una serie de actividades sencillas, que podréis realizar en casa con material casero, para poder compartir con vuestros perros. Os ayudara a reforzar el vínculo y así mantenerlos centrados. Estos ejercicios interactivos son mentales y olfativos para él perro, que es de lo que se trata de que se una actividad mental.

Es aconsejable jugar con la ración de comida que se debe de cubrir con el perro, lo mantendremos con interés en la actividad, se mostrará participativo durante más tiempo, le estimulará a pensar y se centrará mentalmente en lo que está haciendo.

Estas actividades suman en su educación, pero no es un todo. Es muy recomendable, junto a la práctica de ejercicios que fomenten auto control y actividades físicas como andar paso ligero, correr, que nos acompañe en bicicleta, etc. Todos ellos de una forma u otra les hará centrarse y relajarse mentalmente.

La botella flotante

Se coge una botella de dos litros vacía y se le quita el tapón. A continuación, le hacemos un pequeño agujero por el ancho de la botella de un extremo al extremo. El diámetro de agujero no es necesario que sea tan ancho, basta con el diámetro similar al de un lápiz. Cogemos una pequeña cuerda y realizamos un pequeño nudo en la punta, para luego introducirlo por el agujero hasta salir por el otro extremo.

Luego atamos una punta de la cuerda en una silla o mesa y el otro extremo en otra silla o un objeto bien firme. Ahora tenemos una botella flotante a la que introduciremos poco a poco los granos en la presencia del perro hasta cubrir su ración de toma.

Los perros por instinto de caza suelen utilizar mucho las patas y la boca, observaremos como el perro estará continuamente pensando en cómo dar la vuelta a la botella para que vaya saliendo los granos de comida, hasta descubran y piensen como hacer salir grano a grano.

El juego de los cubiletes

En esta actividad si interactuamos nosotros con él perro. Nos hacemos con tres envases de yogurt vacío o similar y le haremos un pequeño agujero en la base.

Preparamos la ración de la comida delante del perro para así motivarle. Una vez preparada su ración “él ya sabe que tenemos comida”.

Nos sentaremos en el suelo con los tres cubiletes vacíos en línea delante del perro y su ración de comida en nuestra custodia. Cogemos dos gránulos de pienso y le mostramos como lo introducimos en uno de los cubiletes, el perro irá rápidamente al cubilete donde vio que se introducía.

Poco a poco nuestros movimientos irán siendo más rápido y le impedirá trabajar con la vista, teniendo que utilizar el olfato. Al principio se frustrará utilizando las manos o los ladridos para llegar a la meta, pero no hay que levantar el cubilete hasta tocar o empujar con la nariz el objeto.

 La habitación a oscura

Que el perro deba utilizar el olfato y centrarse sin duda alguna para él es un degaste mental elevado.  En esta actividad de nuevo nos haremos con su ración de comida delante de él. Lo vamos metiendo en un recipiente y llamamos su atención haciéndolo sonar. Como ya tenemos al perro expectante y con interés, nos iremos a una habitación.

A continuación, si alguien nos puede ayudar a sostener el perro o si no es el caso lo amarramos, para poder ir colocando gránulos de pienso por toda la habitación en su presencia.

Ya que él nos ha estado observando cómo hemos ido colocando la comida en el suelo. Pondremos la habitación bien a oscura y nos metemos con él mientras utiliza la nariz para ir encontrando cada granulo sin nuestro apoyo.

Puños cerrados

Este ejercicio será participativo entre perro y propietario. Volvemos a preparar su ración de comida delante del perro en un recipiente.

Con la atención del perro captada nos sentamos en el suelo con el perro y cogemos del recipiente algunos gránulos de pienso.  Ponemos las manos en nuestra espalda para pasar los gránulos en una mano concreta, luego le mostramos los puños, abriremos las manos cuando toque con la nariz la mano o lo haga con la pata.

Al principio con la frustración elevada ladrará, gemirá, gruñirás, abrirá la boca hacia el puño, pero debe pensar cómo se abre la mano manteniendo la calma y haciéndole pensar.  Algunos pueden ir bajando intensidad e interés en el juego, podemos volver a mostrar el olor pasando por la nariz y volviendo cambiar de manos sin que nos veas por detrás de la espalda.

El calcetín viejo

Este ejercicio es ideal para cachorros. Preparamos en un recipiente en la presencia de él con su ración de comida, para llamar su atención. A continuación, nos haremos con un calcetín viejo e introduciremos comida en su interior y le hacemos un fuerte nudo. 

El olor les mantendrá entretenido mientras este estará utilizará la boca para poder hacer un mínimo agujero que vayan saliendo los gránulos. No es aconsejable que se introduzca la ración al completo, más bien en dos o tres sesiones.  Es aconsejable estar presente por si hubiera peligro de atragantamiento.

Las botellas unidas

En este ejercicio nos haremos con dos botellas pequeñas vacías, cogemos los tapones y los pegamos ya sea con silicona caliente o un pegamento contundente. Una vez bien sellado los tapones, hacemos rosca en ambas botellas y ya tenemos dos botellas unidas.

Luego cogemos y le realizamos pequeños agujeros a cada botella, pero que no sea de fácil acceso la salida de los gránulos, para que así lo mantengan con interés y entretenido con él objeto durante más tiempo.

Este ejercicio es muy recomendable para cachorros, utilizarán la boca, las manos, ladrarán por la frustración que le produce no llegar a la comida, pero aun así están siendo mentalmente estimulados.

El paño

Nos haremos con un pequeño trapo de tela tamaño servilleta, preparamos la ración de la comida del perro en su presencia para estimularle.

Nos sentaremos en el suelo con nuestro perro y ponemos el paño extendido en el suelo.  Pasamos dos o tres gránulos por delante de su nariz para captar su atención. Al principio debemos sujetarlo o mandarle que a que se quede quieto, mientras nos observa como metemos la mano debajo del paño con los tres gránulos juntos, sin que sepa dónde están concretamente colocados.

Al principio tendremos que apoyarle un poco para incentivar la búsqueda con el olfato, pero aquí lo interesante es que no levantaremos el paño hasta que toque con la nariz o raspe en el punto donde se hayan colocado con los gránulos. Muy interesante para crear vinculo, tenerlos centrados y participativos.

Los vasos apilados

Esta actividad es recomendada para cachorros. Nos haremos con entre cinco u ocho vasos de plástico, a poder ser no tan finos, que sean resistente para no dañar la boca del animal. Para provocar interés en el perro, se prepara la ración del pienso delante de él.

A continuación, cogemos un vaso y metemos dos o tres gránulos de pienso, seguidamente introducimos otro vaso encima de ese, quedando así los gránulos encajado en el culo de vaso anterior, con el mismo orden apilamos uno con otro los ocho vasos.

Presionar bien un vaso con el otro, para no facilitar la salida. Se puede hacer una primera toma de contacto con fácil acceso al premio, para fomentar la motivación y participación en el cachorro.

El envase de los huevos

Nos hacemos con un envase de huevos de seis o doce agujero. Podremos utilizar desde una pelota, hasta envases de yogurt vacíos. Lo importante es que los agujeros queden totalmente tapados, para obligarle al perro a utilizar la nariz o la boca.

Esta opción del objeto variará ya que existen perros que su intensidad es más elevada con la pelota que con la comida, esto haría que desvíe la atención y no se muestre participativo en la actividad.

Preparamos su ración de la comida delante del perro para captar su interés. Y nos sentamos en el suelo junto al perro.

Mostramos el envase de huevo con los objetos que hayamos elegido para ocultar lo que hay debajo. En las dos primeras veces se lo pondremos fácil, mostramos que objeto levantamos y lo introducimos, para así subir el nivel de intensidad por el juego, poco a poco lo iremos complicando con la rapidez al introducirlo.

Para finalizar, en esta actividad no hay que dejar que el perro utilice las patas, nos valdrá que coja el objeto y lo levante o lo empuje con la nariz. Al principio se frustrará, pero déjale pensar cuál es la vía de acceso a su comida.

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