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Los procesos hacia la agresividad en el perro. (Caso real)

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Los procesos hacia la agresividad en el perro. (Caso real)

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Un labrador y un golden en el jardín

Como adiestrador de perros me llegan muchos casos, por lo que hoy compartiré un caso real qué me expusieron sobre la agresividad.

Aquí veremos cómo se dan los procesos hacia la agresividad y cuáles fueron los mecanismos desencadenantes que le impulsaron a actuar.

En éste caso el mecanismo desencadenante de la agresividad fue llevado por el aprendizaje por modelamiento a través de otros perros, unido a su edad sin madurez y la autonomía en su modelo educativo.

Como en todos los casos reales que suelo compartir, guardaré la confidencialidad, respondiendo en negrita y cursiva.



Hola José Luís!, me llamo M. ¡El simple hecho de que usted se dedique a los animales me parece fabuloso! 

Bueno, verás, le escribo por si podría darme algún consejo sobre el problema que le voy a exponer:

Tengo una amiga que tiene un serio problema con su perro, y no sabe darle solución. El animal es un cruce de pastor alemán macho, pero estéticamente podría pasar por uno de ellos, tiene 15 meses y un tamaño considerable, su nombre es “Sultán”.

Intentare darle todos los detalles posibles. Bueno, Sultán nació en una casa de campo donde habitan varios tipos de perros, es un lugar bastante amplio donde los perros andan a sus anchas entre las dos o tres casas que se encuentran en el cercado particular, no están atados y se relacionan continuamente con las personas.

Todos parten en un modelo educativo basado en la autonomía y la pobre resistencia sobre sus impulsos.

Estos animales protegen el lugar y si algún perro de alguna finca vecina entra en sus dominios salen tras él en manada como fieras, y como el lugar es bastante grande suelen perderse en el campo. 

Ya han tenido problemas con los vecinos porque han dejado mal herido a más de un pobre animal. 

Aquí tenemos la prueba de qué actúan bajo la poca resistencia a sus impulsos de agresividad. Yo diría que andan bastante avanzados por sus antecedentes. Los desencadenantes motivadores “hacia perros” están siendo reforzados diariamente entre ellos mismos. Los procesos hacia la motivación hostil están en marcha. La maquinaria está en acción.

Bueno pues esta amiga mía adoptó a Sultán con mes y medio (más o menos) y aunque se lo llevó a su casa, nunca perdió el contacto con el lugar donde nació, solía ir bastante a menudo, cuando ella no podía quedárselo por algún motivo pasaba allí el fin de semana en aquel lugar, etc.

En los primeros meses era bastante obediente (actualmente también es muy obediente, en la casa es muy tranquilo y nunca ha dado problemas de ningún tipo), jugaba con los demás perros, siempre pendiente de su dueña, muy tranquilito, y lo típico de los cachorros. 

Durante esta etapa, durante la convivencia en casa existía un control sobre su educación y sus impulsos. La edad y el modelo educativo del cachorro facilitaba esa resistencia sobre sus impulsos. Además, en casa carecía de modelos educativos que influyeran de manera negativa sobre impulsos o agresividad.

Eso sí, cuando salía atado con correa siempre iba tirando con fuerza, al igual que ahora, pero con la diferencia que tiene más kilos y es mucho más fuerte.

Son casos diferentes. Enséñelo a andar junto a la correa, cuando aprenda, exige al perro que ande junto y que no moleste mientras permanezca atado.

El problema surge cuando mi amiga tiene que mudarse de casa y encontrar otra para ella y su perro. Entonces con ocho meses, Sultán vuelve a la casa de campo donde nació, pero no pierde el contacto con su dueña, que va verlo y a sacarlo de paseo casi a diario. 

Y mientras una cosa y otra, Sultán se quedó allí durante cuatro meses. Cuando volvió de nuevo al pueblo (a principio de enero pasado), Sultán era otro. 

El ambiente autónomo en qué se desenvolvía influyó sobre el aprendizaje de sus impulsivos por modelamientos, por su precoz edad y su escasa madurez. Se fue dando día a día, de forma progresiva, tras repeticiones de la misma escena. Hasta que el aprendizaje se consolidó.

A todo perro que veía, ya fuera macho o hembra, tamaño grande, mediano o pequeño, aunque lo viese de lejos, de cerca, no le dejaba de mirar, se le ponía el lomo de pie, todo estirado, muy tenso, con muy mala hostia, y se tiraba a por el animal. 

Venía de ser movido por IMPULSIVOS de agresividad si pensar antes de actuar, aprendido por modelamientos, no hay que olvidar que biológicamente los perros actúan por jerarquías y manadas, a ello se le añade una educación basada en la autonomía en sus límites diarios. Y sobre todo, AUSENCIA DE CONTROL SOBRE SUS IMPULSOS. 

Exceptuando algún pequeño rifi-rafe con algún perro, hemos tenido suerte, o lo hemos cogido a tiempo que Sultán aún no se ha peleado con ninguno.

Da igual que no haya mordido, ya existe impulso de acción de morder se sigue retroalimento la conducta, los procesos de la agresividad siguen activos. HAY QUE CORTALOS.

Con todo esto mi amiga lo está pasando bastante mal, porque sabe que tiene un gran problema. Apenas puede sacarlo a pasear, y cuando lo hace, además de aguantar al perro tirando con fuerza de la correa, tiene que evitar a todos los animales posibles. 

Evidentemente no existe control sobre el perro. Evitar el medio, no es enseñar al perro, no existe aprendizaje, es poner tierra de por medio. Nunca se fomentará resistencia a su frustración, siempre estará pendiente por resolver el problema, con la suerte de que los procesos no vayan a más.

También he de decir que con algunos perros se lleva bien como por ejemplo mi perrita cruce de Teckel, ya se conocían cuando Sultán era pequeño.

No solo por conocer desde pequeña o ser sexo opuesto, te respetaré. Sultán debe aprender a auto controlar sus ganar de hacer daño con todos los perros. Ahí está la raíz del caso, TE ENSEÑARÉ A COMPORTARTE SIEMPRE.

Últimamente parece que va un poco mejor, pero solo un poco.

No existe medias tintas en estos casos. Te controlarás siempre, no cedas, no dejes margen en su conducta.

En la playa suele ir suelto, siempre con bozal por supuesto, y se le intenta distraer con alguna pelota de tenis o lanzándole algo, pero aun así se tira hacia l@s perr@s, y ya que no puede morder por el bozal, lo hace embistiendo con su cuerpo.

Sin control sobre el perro y cuesta abajo. No existe una llamada sólida, por lo cual se sigue dando rienda suelta a sus impulsos y los procesos de la agresividad siguen avanzando. Coge el timón y controla. Trabaja una llamada sólida y firme. Corta de raíz esa accesibilidad de llegar a otros perros.

Ojú! José Luis, espero no haberle aburrido con todo esto, pero he intentado detallarlo lo mejor posible.

Mi amiga tiene intención de llamar a una persona que lo adiestre.

El personal de psicología del perro, poco puede hacer sin su colaboración ya que la identificación sobre el perro la tiene ella, el perro admitirá más aprendizaje y correcciones. Él te enseñará como hacerlo, tú seguirás la línea qué te marque en el día a día de vuestra vida rutinaria.

Le agradecería que nos aconsejara algo sobre cómo educar al animal, para así quitarle ese problema que tiene, qué alternativas tenemos, etc., en fin, lo que crea usted necesario.sos queos q qre…

Si tuviera qué dar un consejo breve sobre el caso; Utiliza el bozal siempre. Enséñale andar junto y exigirle qué no tire, ni moleste. La raíz del caso… Una llamada firme, qué acuda SIEMPRE, no CASI SIEMPRE, si no, SIEMPRE.

Bueno, ya no le molesto más. Un millón de gracias por su atención. Y muchos saludos!!! 

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