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La agresividad en el perro

La agresividad en el perro

Dos perros de la raza teckel

Los miedos y la agresividad son los temas más debatidos entre propietarios y que suelen ser etiquetados al azar. Muchas veces confundiendo agresividad con violencia.

El objetivo del perro que tiene una agresividad mal controlada, es hacer daño intencionado o crear ansiedad en los demás. En cambio, la violencia es brusca usando el cuerpo incluso, pero, sin intención de someter o hacer daño.

La acción de agredir no es biológica, pero, si su carácter y sus impulsos. El perro va aprendiendo y siendo reforzado cada vez que descubre que consigue cosas a través de la agresión. 

La agresividad en el perro, se debe de entender cómo un proceso, una evolución de la conducta reforzada en el tiempo. No se llega a la agresión de la noche a la mañana.

El carácter de un niño no se diagnostica como agresivo, es llevado por sus impulsos, su carencia de razonamiento y de consecuencias. Aún no se ha desarrollado una personalidad agresiva en el niño. Se considera un niño con carácter.

De los padres y sus maestros dependerá cortar todos los procesos hacia la agresividad que se vayan aconteciendo, para educar en autocontrol y respeto hacia los demás. Será un trabajo constante y progresivo.

Llegará a su madurez siendo más tolerante en situaciones que le sean frustrantes.

En el perro, la agresividad puede ser canalizada hacia perros o personas. Se puede tener fijación hacia perros y sin embargo dócil y noble con humanos o viceversa.

Aunque también puede darse ambos casos, estos perros suelen estar aislados de la civilización carentes de normas y límites, lleno de inseguridades, con pocas habilidades sociales para exponerse y relacionarse con los demás. A estos perros no les pidas que autocontrolen sus impulsos.

A la hora de como adiestrar un perro, como cada perro es una especie única, de cada uno con su carácter, su educación recibida o las experiencias vividas, dependerá uno u otros los mecanismos que activaron los procesos hacia la agresividad.

Una forma de ejemplos; 

  • Una educación blanda y sin límites. A la mínima qué le impidieron hacer algo que le agrada (quitar su juguete) se frustró y activó de forma impulsiva conductas de agresividad, sin recibir consecuencias sobre ellas y llegando el perro a la meta.
  • Una agresión recibida en la edad temprana del cachorro. El perro (como animal asociativo) despierta como mecanismo de supervivencia fijación hacia perros, muchas veces confundiéndose y etiquetándose como miedos, reforzando con autonomía o permisividad los procesos hasta llegar a la motivación hostil.
  • Un perro con un fuerte carácter biológico, que es tratado con hostilidad, pero, sin afecto, ni disciplina. Se activa una contra hostilidad (por resentimiento y le hace actuar) como mecanismo de supervivencia y por falta de identificación sobre el perro.

Recuerdo, que todos estos ejemplos son unos procesos llevados en el tiempo, hasta llegar a la acción de morder. Se hará de forma progresiva.

Los miedos sin autocontrol…las inseguridades sin autocontrol…el carácter fuerte sin autocontrol. 

Todos de una forma u otra terminarán activando los mecanismos de la agresividad y los impulsarán a actuar.

Por eso, si no se fomenta resistencia a sus emociones, con una educación firme y consistente en su vida rutinaria, tendrán rienda suelta a los procesos de la agresividad. El primer paso para fomentar resistencia en el perro hacerle sentir que rechazamos toda conducta agresiva.

Algunos de los casos de agresión más comunes;

  • En el perro con miedo hacia personas, nos forzamos a tocarlos sin opción a la huida, mostrará signos de agresividad como supervivencia y quedará reforzado en cada acción.
  • En el perro con inseguridades hacia perros, en el momento que al perro que se le acerque a examinarlos un cachorrito de grandes dimensiones un tanto brusco, mostrará signos de agresividad. Aprenderá a desprenderse con la agresión. 
  • En los perros con carácter cuando se le limita algo que le gusta, mostrará síntomas de frustración. Al llegar una y otra vez a su objetivo queda reforzado como un aprendizaje a través de la agresividad.

Todos estos ejemplos, son llevados por una educación blanda, permisiva o autónoma, carentes de normas y límites en su modelo de educación diaria. 

Son casos que con suerte su mayoría terminaran con desesperación en cualquier consulta sobre psicología o en el peor de los casos, en la eutanasia.

Un cachorro puede tener un carácter acentuado, pero, con una educación definitiva que fomente una resistencia a sus impulsos, nunca desarrollará una agresividad hasta llegar a la edad adulta. 

Cortando cualquier proceso que le lleve hacia la agresividad, que le genere suficiente autocontrol sobre sus emociones, serán necesarios para tener armonía, en su día a día sin conflicto en la convivencia y la sociedad con el humano.

Su vida no tomará peligro, ya que estos casos si no son diagnosticado a tiempo tienen pocas oportunidades.

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