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Los frotamientos (la conducta de hacer la monta)

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Los frotamientos (la conducta de hacer la monta)

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Cachorro de perro de aguas tumbado

Los frotamientos de los perros se dan por impulsos sexuales. Esta conducta se puede manifestar en perros jóvenes o adultos.

El origen de estos casos está en una educación que fomenta poco autocontrol sobre sus impulsos sexuales.

Lo que puede parecer gracioso en muchos casos cuando son cachorros jóvenes, puede terminar por una molestia para los propietarios o para sus visitas. Hay que saber como enseñar a un cachorro.

En los niños y niñas en edades infantiles, suelen aprender a contener sus impulsos sexuales públicamente, lo hacen por medio de la sensación y el razonamiento de la vergüenza, esto de forma subconsciente fomenta su autocontrol.

Pero lo que realmente empezó a sembrar autocontrol en el niño fue los límites qué impusieron sus padres.

Cuando eran algo más pequeños, qué el razonamiento les impedía entender la sensación de vergüenza y que deben de controlarse ante la gente, lo hicieron sus padres imponiendo los límites en su educación con explicaciones directa “eso está feo delante de los demás”.

Eso hizo qué progresivamente el niño aprendiese a controlarse, al menos delante de sus padres se lo pensara.

Con los perros pasa igual, si lo pillamos frotándose con un cojín, un peluche, su compañero perruno si lo tuviera, nuestra pierna o la de las visitas, debemos rechazar de forma contundente y persistente esa conducta, imponiendo esa norma, tenga el peso que tenga o la edad que tenga el perro. 

A diferencia del niño que primero debemos apoyarnos en la comunicación hacia lo que queremos corregir, con el perro se enfoca, al contrario. Se necesita primero corregir mostrando que queremos del él con hechos y luego apoyado con la comunicación directa, NO MUY MAL.

EL PERRO DEBE SENTIR QUE ESA ACCIÓN ES RECHAZADA Y NO NOS AGRADA.

Sin poner tierra de por medio ante las visitas o situaciones qué se nos vaya presentado a lo largo de su vida. 

Muchos propietarios para que el perro no sea una molestia, introducen al perrito en la jaula educativa o en una habitación. Con este enfoque educativo la conducta siempre estará latente.

Hay que educar al perro en el ambiente y en las situaciones, donde se está desarrollando emocionalmente su madurez.

Los castigos aversivos no nos ayudarán, crearán en el perro tensión, cortará la iniciativa y no se consolidará en un aprendizaje. 

Conseguiremos qué cuando nos vea aparecer y lo pillemos, rápidamente entre en evitación, pero, qué piense en consecuencia desde la hostilidad no es un aprendizaje que le enseñé a pensar y auto controlarse, se centrará en la huida en sí mismo.

Si le reprimimos de forma contundente acompañados de un tono severo, desde la tensión medía, desde nuestra figura educativa le permitirá entender que está ocurriendo y cuáles son nuestras intenciones sobre su conducta.

Como mencioné anteriormente, se suele dar estos casos por poco autocontrol sobre sus impulsos sexuales, en una educación basada en la permisividad. 

En casos muy comunes como; 

  • Los perros jóvenes entre nueve y doce meses llevados por el estrés del proceso hormonal de la edad.
  • También, en los machos en la época de celo de alguna perrita cerca de su entorno, estos son movidos por los impulsos e instintos sexuales de procreación.
  • Por poca tolerancia al aburrimiento y lo canalizan en el frotamiento.
  • En perros jóvenes excitables, que, por la falta de percepción sobre el entorno, son poco pensantes y se mueven por impulsivos, canalizando su excitabilidad en la mayoría de los casos en frotamientos como acto reflejo de una conducta sin límites impuestos.
  • Por un empobrecimiento de límites en su día a día, quedando reforzado por la sensación de placer y persistiendo así diariamente la conducta de frotarse.

Esta conducta de hacer la monta suele ser poco tolerada por los machos adultos. Normalmente, si el perro joven es persistente en la conducta tras ser avisado, estos terminarán en conflicto.

Si observamos estos perros que se tachan de dominante o agresivos, nos dan una lección de cómo la naturaleza pone los límites con firmeza y sin excepción. 

Suelen ser perros con una personalidad definida, que no buscan crear ansiedad en los demás, violencia o acciones agresivas, imponen sus normas y cuando queda está solucionada se olvidan del tema y siguen a lo suyo.

Estos perros qué en su mayoría suelen ser adultos, rechazan la energía de esos perros jóvenes que no saben socializarse y se aproximan excitados bruscamente, perturbando su paz o como en el caso que nos toca los frotamientos. 

Como en el cachorro que nos pone las patas encima desde pequeños y corregimos rechazando la conducta de alzada tan molesta, los frotamientos debemos enfocarlo del mismo modo.

Imponiendo mediante educación consistente y firme en su plan disciplinario rutinario, SIEMPRE.

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